Navidad y propósitos
Se han hecho cientos de películas relacionadas con la Navidad, entre ellas podemos nombrar la saga de “Solo en casa”, “Un padre en apuros”, “Love Actually” y muchas más en las que el espíritu navideño inunda los corazones de los personajes. Y es que la Navidad es una época en la que parece que todo debe ir sobre ruedas. Así que antes de haber digerido el turrón del año pasado nos metemos en las siguientes Navidades, porque cada vez comienzan las calles antes a vestirse de adornos, con las típicas campanas, palabras de felicitaciones, árboles iluminados... Luces y más luces, incitando a su vez al consumismo. Las familias deciden perderse en las calles para ver cómo se prepara el ambiente y para calentar ya su corazón navideño. Los mayores también se pierden entre los precios, entre los regalos y turrones para hacer las compras navideñas. Nos acercamos cada vez más: hay que poner el árbol.
Es 24 de diciembre y vemos a los más pequeños ilusionados porque Papá Noel va a entrar esa misma noche por la chimenea de casa (o en su defecto por las tuberías del gas) y va a dejar los regalos que han pedido porque “han sido buenos”. Pobre Papá Noel, ¡el frío que ha debido pasar mientras emprendía su viaje y las dificultades a las que ha tenido que enfrentarse debido a la escasez de nieve de este invierno! Sin embargo, ha llegado a tiempo. Todos los niños tienen sus muñecos poderosos, la barbie princesa, el videojuego de no sé qué y todo lo que hayan pedido. ¡Somos todos tan iguales! Y ya lo dicen los psicólogos, los papás noeles compran a veces más cosas de las necesarias para los niños, porque los juguetes les llevan a recordar su infancia, pero no ayuda en el desarrollo de los pequeños.

Ya a pasado el día 24 y queda una semana entera para recargar fuerzas y para seguir haciendo un hueco al estómago después de las copiosas cenas y el consiguiente turrón.
Comenzamos a replantearnos nuestras vidas, haciendo memoria de todo lo vivido, acercándose ya la fecha del 31 de diciembre. Sin embargo, llega un momento durante ese proceso de reflexión en que nos damos cuenta de que la mayoría no hemos hecho ni la mitad de cosas que propusimos el año pasado; así que nos planteamos seriamente volver a empezar y cumplir todo al 100%, con eso de... “Año nuevo, vida nueva”. ¡Y todos tan convencidos! En menos de lo que esperamos el año se acaba. Unos preparan sus mejores galas y otros sus disfraces, todos dispuestos a pasar la mejor noche del año.
¿Y qué decir de las uvas? Ramontxu y su típica capa preparado con su plato y todos los que estamos en casa nerviosos porque nos faltan uvas. ¿Y ahora qué hago yo? ¡Ay, Dios, los cuartos! No hay tiempo. El reloj parece que se acelera y ¡bong! una, ¡bong! dos, ¡bong! tres... y así hasta doce, si es que llegas porque si una se te ha atragantado... mal lo llevas Pero aún así... ¡Feliz año nuevo!
La alegría brota por todos lados, pero cierta melancolía se refleja en nuestras caras porque vemos cómo pasan los años casi sin enterarnos. Pese a todo, seguimos respirando y eso es lo importante. Esperamos poder hacer todo lo que esta vez nos hemos prometido cumplir: ser mejor persona, estudiar más, visitar lugares desconocidos, hacer ejercicio... ¡Tantas cosas!
¡Y cómo no, nombrar a los buenos de los diseñadores famosos, que con eso del espíritu navideño y solidario han hecho un arbolito de Navidad para subastar! ¿Es que la sociedad es más influenciable en estas fechas, llenas de deseos solidarios? ¿Y durante el resto del año? ¿No sería más rentable dar directamente el dinero a quien lo necesite? Porque piensen en los gastos que tienen los diseñadores, contratar el medio de difusión, la preparación de la subasta y todo lo que ello conlleve...
Me apoyo en el refrán ante mi visión de lo que la Navidad incluye: consumismo y cierta bondad hipócrita a veces... “Año nuevo, mentalidad nueva”. Feliz 2007

Esteban dijo
Querida Ana:
Me ha parecido muy buena tu descripción sobre la Navidad. Me consta de muy buena fe que Papa Noel este año ha pasado varios apuros para llegar hasta su casa de nuevo, pues no hay casi nieve. Afortunadamente se encontró con los Reyes Magos y le prestaron un camello. Papa Noel anda muy enfadado con Bush por eso del calentamiento global, así que más vale que gastemos nuestro dinero en menos consumismo navideño y más en ayudar a sobrevivir a nuestro planeta. Sino Papa Noel se enfadará y no nos traerá regalos el año que viene. Y todo esto lo sé de muy buena fe.
Un saludo Ana (y tranquila, Noel me ha dicho que te traerá regalos por hacer este posible un blog tan ameno -ahora "Orange"- como este).
Esteban
8 Enero 2007 | 04:07 PM